Artículo Técnico

Primera y segunda transición energética en Uruguay

Por Valeria Gonzlez, Nicols Goycoechea y Noelia Medina - NFEL-UY, WEC

Primera transición energética: liderazgo en renovables

En la década del 2000, Uruguay enfrentaba grandes desafíos en términos de dependencia energética, altos costos de importación y vulnerabilidad a las fluctuaciones de precios internacionales del petróleo. Estos desafíos llevaron al Gobierno a implementar una serie de políticas y reformas destinadas a diversificar las fuentes de energía y a reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

 

Mediante un plan energético realizado en el año 2008, Uruguay inició su primera transición energética posicionándose a la vanguardia en energías renovables [1]. Dicho plan se transformó en política nacional dado que fue ratificado por todos los partidos políticos con representación parlamentaria. Como resultado el país experimentó un rápido crecimiento en la capacidad instalada de energía eólica complementada por inversiones en energía solar, convirtiéndose en el segundo país del mundo con mayor participación de energías renovables variables [2].

 Segunda transición energética: hacia las energías del futuro

Tras una exitosa primera transición, Uruguay se enfoca actualmente en la segunda transición energética, cuyo objetivo es la desfosilización de los sectores aún no alcanzados, como el transporte y la industria. En este sentido, se apunta a incentivar la electrificación siempre y cuando sea posible y eficiente, y para aquellos usos donde dicha tecnología no sea viable, se apunta al desarrollo de tecnologías ?Power to X?, donde el hidrógeno verde juega un papel fundamental.

 

Paralelamente, se pretende mantener una alta proporción de energías renovables en la matriz eléctrica y seguir desarrollando políticas que apunten a lograr un uso más eficiente del sistema eléctrico [2].

 

 

Entre las principales áreas de enfoque en esta segunda transición se incluyen:

 

  • Hidrógeno verde y derivados

La ubicación estratégica del país con acceso al Océano Atlántico, su alto potencial de generación de energía renovable, gran disponibilidad de CO2 de origen biológico, una sólida institucionalidad y adecuada infraestructura logística, hacen del mismo un lugar con condiciones para el desarrollo de estas tecnologías. En esta línea, Uruguay ha publicado una Hoja de Ruta de Hidrógeno verde y derivados [4] la cual apunta a producir un millón de toneladas anuales de producto a 2040. Allí se identifica como estratégica en las primeras etapas la producción de derivados carbonados del hidrógeno verde, como el metanol, los combustibles sintéticos y los fertilizantes, entre otros.

 

El método de producción para este vector se enfoca en la electrólisis, haciendo uso de electricidad de origen renovable. Existen al menos cuatro proyectos anunciados en el país, siendo el de mayor escala el de la empresa HIF Global, con una inversión de US$ 6.000 millones para producción de metanol y gasolina sintética a instalarse en Paysandú [2]. También fue anunciado por la empresa alemana Enertrag un proyecto para producción de metanol en base a hidrogeno verde a ubicarse en la localidad de Tambores. En lo que refiere a demanda interna, se concretarían dos iniciativas en el sector transporte, con el objetivo de dar servicio de carga forestal con camiones que operan con celdas de combustible a hidrógeno verde.

 Movilidad eléctrica

En Uruguay, el sector transporte es el mayor consumidor de derivados de petróleo, y la movilidad eléctrica busca fortalecer la soberanía energética en este ámbito asi como disminuir las emisiones de gases contaminantes. El objetivo es electrificar el transporte público urbano, las flotas empresariales y de aplicaciones, además de fomentar la adopción de vehículos eléctricos entre los particulares. Se busca promover la adopción de la movilidad eléctrica en el país mediante beneficios que incluyen exoneraciones y reducciones de impuestos (IMESI, IRAE), descuentos en tarifas de UTE y apoyos económicos [5].

 

  • Almacenamiento de energía

El almacenamiento de energía es clave para gestionar la variabilidad de fuentes renovables como la eólica y la solar. Permite utilizar el excedente de energía en diferentes momentos del tiempo, reduciendo la necesidad de centrales térmicas de respaldo en el sistema. Las tecnologías disponibles hoy, como las baterías, se encuentran en un creciente desarrollo en términos de eficiencia y competitividad y ya se comenzaron a explorar en el país. 

 

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En septiembre de 2021, comenzó a funcionar el primer sistema de almacenamiento de energía con 30 kW de potencia y una capacidad de 97 kWh. Además, en 2020, se habilitó la instalación de sistemas de almacenamiento para los clientes de UTE, y las inversiones en esta tecnología también son elegibles para beneficios fiscales por la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap) [2].

 

  • Eficiencia energética

Para abastecer la demanda de energía de una forma sostenible es necesario, por un lado, aumentar responsablemente la oferta energética, y por otro, disminuir eficientemente la demanda. Esto último implica disminuir la cantidad de energía necesaria para producir un bien o servicio, asegurando la misma calidad o superior. 

 

Para cumplir este objetivo se está implementando el Plan Nacional de Eficiencia Energética, que prevé promover medidas como campañas de difusión y sensibilización, la generación de instrumentos financieros, la incorporación de equipos al Sistema Nacional de Etiquetado de Eficiencia Energética, entre otros [6]. 

Dado el tamaño de Uruguay, la búsqueda de espacios disponibles para optimizar la generación de energía renovable es indispensable, por lo cual el país se encuentra en exploración de tecnologías emergentes como la instalación de parques eólicos offshore y la utilización de sistemas agrovoltaicos, aprovechando los espacios marítimos y agropecuarios respectivamente. 

 

                  Por otro lado, las tecnologías que aprovechan residuos para generar energía son fundamentales en una transición sostenible desde el punto de vista medioambiental. Estos métodos involucran procesos tanto químicos como biológicos que revalorizan residuos líquidos, gaseosos y sólidos, integrando un enfoque de economía circular en la generación de energía. En el Programa de Futuros Líderes Energéticos, estamos realizando un trabajo en esta línea, el cual se presentará en el Congreso Latam Renovables 2024.

 

En conclusión, Uruguay ha logrado una exitosa transición hacia las energías renovables posicionándose como un líder global. Con la segunda transición energética en curso y proyectos innovadores en marcha, el país se encamina hacia un futuro más sostenible en materia energética.

 

Contacto:
NFEL: National Future Energy Leader

 

Referencias:

[1] Fornillo, B. (2021). Energy transition in Uruguay: market dominance or public-social power? Ambiente & Sociedade, 24. https://doi.org/10.1590/1809-4422asoc20190229r1vu2021l1de

[2] Uruguay XXI. (2023). Energías renovables en Uruguay. https://www.uruguayxxi.gub.uy/es/centro-informacion/articulo/energias-renovables/ (Acceso: 18/06/2024)

[3] MIEM. (2023). Balance Energético Nacional de Uruguay 2022. https://ben.miem.gub.uy/balance.php (Acceso: 18/06/2024)

[4] MIEM. (2023). Hoja de ruta del hidrógeno verde y derivados en Uruguay. https://www.gub.uy/ministerio-industria-energia-mineria/sites/ministerio-industria-energia-mineria/files/documentos/noticias/H2_final.pdf (Acceso: 18/06/2024)

[5] MIEM. Transporte. https://www.eficienciaenergetica.gub.uy/transporte (Acceso: 18/06/2024)

[6] MIEM. Plan Nacional de Eficiencia Energética 2015-2024. https://www.eficienciaenergetica.gub.uy/plan-nacional-de-eficiencia-energetica (Acceso: 18/06/2024)

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